En esta nueva evaluación, que actualizó la misma del año 2013, se destacan los siguientes resultados:
- Un nuevo inventario global de emisiones de mercurio al aire desde fuentes antropogénicas en 2015 cuantificó las emisiones globales desde 17 sectores clave en aproximadamente 2.220 toneladas, siendo aproximadamente 20% mayores que las estimadas para el 2010. Mayores actividades económicas, especialmente en Asia, y el uso de productos desechables con mercurio agregado parecen haber perjudicado los esfuerzos para reducir las emisiones de mercurio.
- La producción natural de metilmercurio en océanos y en algunos lagos no se limita a la introducción de mercurio inorgánico; otros factores como el cambio climático y cambios en los procesos de ecosistemas acuáticos y terrestres están ocupando roles relevantes en el ciclo del mercurio, afectando su distribución, interacciones químicas e integración biológica al medioambiente, con lo que la estimación de la contaminación ambiental es compleja y cambiante.
- El mercurio tiene un tiempo de vida largo en el ambiente, pudiendo prevalecer por décadas y siglos, y en su ciclo este elemento está presente en la atmósfera, océanos, y tierra, pudiendo viajar globalmente y depositarse lejos de su origen. El metilmercurio presente en la biota actualmente puede tomar mucho tiempo en reducirse, debido al legado de mercurio previamente depositado en los océanos y la tierra.
- Todas las personas están expuesta a alguna cantidad de mercurio en el mundo, y para muchas comunidades, el consumo de productos de mar en la dieta es la principal fuente de exposición. Entre de los productos de mar, los animales marinos más grandes y depredadores (como el atún), tienden a acumular mayores concentraciones que los más pequeños y que están más abajo de la cadena trófica, por biomagnificación y bioacumulación.
- La exposición a metilmercurio sigue siendo una gran preocupación para grupos más vulnerables. Las personas con consumo elevado de estos productos están más expuestas, incluyendo los fetos de mujeres embarazadas que consumen productos de mar.
- Las exposiciones a metilmercurio por comer productos de mar se asocian a efectos adversos en el desarrollo cerebral (especialmente del feto), y esta exposición se ha vuelto más conocida debido a eventos de envenenamiento grave de comunidades en Japón y en Iraq (“Enfermedad de Minamata”), pero hoy sabemos que también una exposición relativamente baja, crónica, a este elemento puede asociarse a efectos adversos, incluyendo enfermedades cardiovasculares y del sistema inmune.
Opinión: Es frecuente que se argumente que a pesar de todo lo anterior, el consumo de pescado brinda beneficios debido a su contenido en proteínas y ácidos grasos omega-3. Sin embargo, existen otras fuentes de estos nutrientes, que no provienen del mar y que las personas debiesen conocer, ya que el consumo de productos de mar no sólo presenta problemas por su contenido en este tipo de contaminantes, sino que también su producción tiene problemas graves de sostenibilidad, y en países como Chile, no se consume en cantidades suficientes para cubrir los requerimientos de estos nutrientes. Es por esto que recomendamos sumar a tu alimentación de manera regular: nueces, semillas de chía y linaza molidas, y legumbres; como buenas fuentes de omega-3 y de proteínas, que pueden ofrecer además beneficios agregados a la salud cuando se consumen regularmente.
Accede al informe completo aquí:
UNEP (2018). Global Mercury Assessment. Disponible en https://www.unep.org/topics/chemicals-and-pollution-action/pollution-and-health/heavy-metals/mercury/global-mercury-2
Blog escrito por: Dra. Francisca Soto-Aguilar Bralic
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